La fórmula de la Felicidad

    La fórmula de la felicidad... Nuestro cerebro es muy comodón, le gusta que se lo den todo hecho. Así que la mejor manera, por ejemplo, es sentarte delante de la televisión,  y te pones a mirar las noticias. Hablan de corrupción, crisis, atentados... todo son fatalidades. Y el cerebro interpreta que “eso” es “lo normal”, vamos que está todo hecho un desastre.
    Por otro lado aprendiste la fórmula del éxito, o la fórmula para sentirte bien, o la fórmula de la felicidad. Da igual el nombre, es lo mismo. Te enseñaron la fórmula de niño, en la escuela. Si sacabas buenas notas, aún tenías que sacar de mejores. Después en el trabajo; si tenías un buen trabajo, tenías que conseguir otro mejor. Un coche... a por otro mejor. Una casa... a por otra mejor. Diciéndote, haciéndote sentir, que cuando lo consiguieras serías feliz, te sentirías bien o habrías alcanzado el éxito.
    ¿Y qué ocurre?. Pues que nunca llega la felicidad, porque cuando alcanzas un objetivo, ya te están diciendo o haciéndote sentir, que hay otro mejor. Y que tienes que ir a por él. O sea, esa felicidad dura muy poco, porque ya te has puesto a pensar en lo siguiente. De esta manera se vive con estrés pesadumbre y ansiedad. Comprobar los resultados de todo lo que haces. Da igual que sean económicos, de aprendizaje, de relaciones sociales, etcétera. La fórmula que has aprendido para el éxito, felicidad o sentirte bien es inalcanzable.

    Nuestro cerebro funciona al reves de la fórmula que nos enseñaron.

    La dopamina es una hormona que está relacionada con la felicidad. La necesitamos para aprender, interaccionar con el mundo e interpretarlo, nos motiva a tener mejores resultados, mejores logros, nos recompensa sintiéndonos bien con pequeñas cosas del día a día. No es necesario un gran logro, por eso es importante que te concedas premios cada día por algo, por pequeño que sea.
    La dopamina también nos ayuda a estar de buen humor, a estar atentos, concentrados en lo que hacemos o queremos lograr. Nos ayuda a movernos, a tener esos pequeños movimientos tan precisos, como cortarnos las uñas o sencillamente hilar una aguja.
    La dopamina se libera en cantidades suficientes con la fórmula correcta de felicidad, de éxito o de sentirte bien.

    La fórmula correcta es primero sentirte bien, felicidad y éxito por pequeños logros del día a día.

    Sintiéndote bien logras mejores resultados en todo lo que haces y en menos tiempo.
    Si le das una dosis de optimismo a alguien, harás que se sienta bien. Puede ser una sonrisa, un agradecimiento, decirle algo positivo. Esa persona sentirá una ventaja y se sentirá bien, y ahora, esa persona mejorará en lo que quiera o tenga que hacer.
    El cerebro en positivo funciona mucho mejor que cuando está en negativo, estresado o con ansiedad. Se le aumenta la inteligencia, la creatividad, los niveles de energía y se mejora los resultados de todo lo que haces.
    El cerebro en positivo es más productivo, por ejemplo el vendedor vende más, el creativo tiene más ideas y sus obras son de más éxito, haces más amigos, etc.
    Entonces la fórmula es pasar al presente las recompensas de felicidad, éxito y sentirte bien. Sintiéndote bien aquí y ahora, lograrás aún mayores éxitos, trabajos más rápidos y con mayor inteligencia.
    Necesitamos aprender de nuevo la fórmula de la felicidad, del éxito, de sentirte bien. La dopamina no sólo te hace sentirte mejor, sino que también activa los centros de aprendizaje, permitiéndote adaptarte al mundo de maneras diferentes y obtener lo mejor, sean cuales sean las circunstancias en las que estés.

    La manera de ENTRENAR EL CEREBRO para que se vuelva más positivo, es sencillamente dedicando cada día dos minutos. Con dos minutos de ejercicio, podemos hacer que nuestro cerebro aprenda la nueva fórmula. Permitiéndote así que funcione con más optimismo y tengas mayores logros. Disfrutando del camino, del día a día.

    1. Al finalizar el día escribe dos motivos por los que estas agradecido en ese día.
    Al repetir el ejercicio cada día, el cerebro empieza a retener la nueva fórmula de buscar en el mundo lo positivo. Al escribir cada día dos experiencias positivas, le das al cerebro un nuevo patrón, una nueva fórmula. Y aprendes a dar importancia al comportamiento positivo.
Pensar, o reflexionar, o meditar sobre estas dos experiencias diarias, te ayuda a superar las dificultades de concentración, de dispersión. Porque hasta ahora tratabas de hacer muchas cosas a la vez, según la vieja fórmula de la felicidad, y que ahora te ayuda a concentrarte en una sola tarea.
    Además ahora, cuando das las gracias, ya no es de rutina o inconsciente. Los actos de agradecimiento van a ser conscientes. Puedes por ejemplo cada día hacer un agradecimiento a quien tú elijas.

   2.  Ejercita tú lenguaje corporal positivo dos minutos.

   Al hacer estas dos actividades de dos minutos entrenas el cerebro, igual que entrenas el cuerpo con el ejercicio. Notas y sientes que se puede invertir la fórmula de la felicidad del éxito, de sentirte bien. Y al hacerlo estás creando olas de la nueva fórmula a todo tú alrededor, estás generando una auténtica revolución.



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